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Saturday

PIES DE CIERVAS EN LOS LUGARES ALTOS. Capitulo 12. EN LA NIEBLA

                                                                  REFLEXION

Comenzamos este capitulo con la realidad de una situación que experimentamos todos; Cuando por fin hemos logrado avanzar, cuando hemos podido superar las dificultades, es como quien ya ha sido lanzado hacia la meta y de ninguna manera quisiera detenerse. Pero cuando perdemos impulso y vemos que no se puede avanzar más, aparece la duda y nos preguntamos: ¿Qué estoy haciendo mal? ¿Será que equivoqué mi decisión? ¿Abandono esta opción y vuelvo atrás?

Miedosa no ve mas que neblina y se da cuenta que el camino al que le dirigen sus guías, no la lleva a escalar la montaña, y pareciera dar vueltas sin avanzar. Esto le esta probando la paciencia, porque ya iba impulsada; sentía que por fin avanzaba y de pronto pierde esa fuerza y su entusiasmo se empieza a acabar. Resulta que la motivación de su anterior conquista ya no la mueve mas y empiezan a regresar sus pensamientos negativos; la queja y el desanimo la llevan a la duda y se siente nuevamente confundida.

¿Qué sucede cada vez que Miedosa se debilita en la confianza y pierde la esperanza? Aparecen sus parientes, vienen a atacarla para regresarla al núcleo familiar de donde salió, para ser nuevamente parte de los “Temerosos”. Pero este encuentro con los parientes es distinto a los anteriores; aquí no hay una lucha frente a frente, parece que la niebla del camino los oculta muy bien y solo se alcanzan a escuchar sus voces. Esta vez Miedosa no los ahuyenta, ni los trata como enemigos, sino que los escucha y le da crédito a sus palabras. Me pregunto: ¿Porqué es tan pasivo ahora su encuentro con ellos ? Es que los ha aceptado como sus  acompañantes?

Esto me hizo reflexionar en algo que debemos asumir como parte de nuestra naturaleza; las voces que Miedosa escuchaba, eran las de sus parientes, pero pareciera que ellos vivieran en su interior y esas voces salieran de su inconciente. Anteriormente se habían presentado como enemigos desde afuera, como extraños agresores del exterior, pero esta vez los agresores resentimiento, pesimismo, autocompasión, amargura, etc. son ella misma, viven en su interior y le dirigen sus pensamientos. Esos sentimientos y emociones no son solamente el efecto de haber convivido siempre con esos parientes, sino que nacen de lo mas profundo de su ser; ella es una miedosa, resentida y llena de autocompasión. ¡Que terrible realidad! ¡Seria devastador darnos cuenta de lo que llevamos dentro si no tuviéramos un Salvador!

Miedosa no necesita que otro ser humano le incite a creer en la mentira, es su mente negativa que la engaña. Ella no desarrolló durante su vida el optimismo y la alegría, porque le falto la fe, la esperanza y el amor. Cuando Miedosa se aleja de la fuente de fuerza interior que le brinda la confianza en el Pastor y pierde la gracia, sale a flote su propia identidad. Aquí recordamos a Jesús diciéndonos, no hace daño lo que viene de afuera, sino lo que sale del corazón del hombre porque es del interior que nacen los malos deseos.

En fin, es muy fácil no escuchar el ruido que viene del exterior, basta ponerse tapones en los oídos o audífonos bloquear el sonido. ¿Pero qué hacer para bloquear el ruido interior? ¿Cómo hacer para callar los pensamientos negativos? ¿De qué manera huir de los parientes destructivos que nos acompañan donde quiera que vamos? ¿Cómo callar a la "loca de la casa" de la que hablaba Santa Teresa, refiriéndose a la imaginación?

¡Aquí Miedosa descubre por accidente la respuesta! ¡Es Cantando! El canto, aún cuando ella no tenía buena voz, ni mucho sentido de la música y el ritmo, le ayuda a olvidarse de su mente negativa, la lleva a un nuevo estado de la mente, la lleva a la oración. Su canto es alabanza y alegría, su canto son susurros al oído del Pastor llamándole con dulzura. ¡Que hermoso remedio para la tristeza, el desanimo y la falta de esperanza!

La música alegra el corazón y si se le canta a Dios es como orar tres veces, dice el dicho. La alabanza es la puerta para entrar al corazón de Dios. Las palabras de la canción penetran de tal modo en el corazón de Miedosa, que en el momento de la tentación, ya no tiene mas importancia lo que le dice su mente. ¡Y es que el corazón anhela las palabras que le recuerden el amor!  La música es la herramienta para ablandarle y dejar entrar mensajes de amor, de fe y esperanza! La música nos sintoniza con el canto de los ángeles, con el movimiento del viento, con el balanceo de las hojas de los árboles, con el ritmo de las olas del mar, con el cantar de las aves, con el latir del corazón, con el ritmo de la vida. ¡La música nos hace vibrar con el aliento divino del Espíritu Santo!!!

La  música nos sensibiliza al amor. Aquí me viene la reflexión sobre la importancia de abrir el corazón y llenarse de optimismo. Pero entonces, ¿Como hacer para dejar nuestro pesimismo atrás? y la respuesta es muy simple: ¡AMANDO!         

 Pero, ¿Cómo abrir el corazón para amar? Si los sentimientos están dormidos que hacer? Hay un candado que hay que quitar que se llama soberbia y una llave para abrirlo, que se llama optimismo.

El pesimismo le pone límites a la voluntad, porque es el resultado de nuestra mente sin fe, sin esperanza y sin amor. El desánimo es el resultado de nuestra mente agotada, porque los planes no van conforme a los deseos o porque se dio demasiado como resultado de la responsabilidad impuesta por las obligaciones o por la propia voluntad. El pesimismo es una tentación que puede matar el amor.

El optimismo nace del amor y la esperanza, de la confianza en un poder absoluto que dirige el destino y que posee muchísima mas inteligencia que los hombres, que es la Voluntad Divina. El optimismo nace de saber que todo concurre para bien de los que aman amar. Amar el amor es la clave del optimismo, porque tener confianza en el amor es lo que te salva de cualquier abismo.

El optimismo es creer  que mereces mas de lo imaginado, pero no por merito propio, sino por gratuidad de la bondad de Dios. El optimismo es saber que te corresponde mas de lo que tienes, pero hay que ser paciente para esperarlo. El optimismo nace de la fe y el amor al estar convencido de que vales mucho porque eres amado por Dios. ¡El optimismo nace cuando deseas abrir el corazón y finalmente entregas aquello que anhelas dar, tomando el riesgo de no ser correspondido! El optimismo nace de un corazón agradecido que sabe admirar lo mas pequeñito, lo mas insignificante y le parece la belleza mas grande. El optimismo nace de saberse contentar los pequeños detalles, que son los que llenan nuestra pequeñez, nace de querer ser feliz y dejar para los demonios la amargura y el odio. El optimismo crece al mirarnos a los seres humanos como lo que somos, unas criaturas indefensas y vulnerables, a veces sometidas al espíritu del mal por no haber sabido confiar en el amor, pero que todos podemos alcanzar la libertad anhelada através de Jesús.

El optimismo viene de saberse parte de todos, aunque muchos te rechacen por su limitada capacidad de darse cuenta que formamos juntos un solo cuerpo. El optimismo nace al mirar cada día un nuevo amanecer hermoso y saber que tienes una nueva oportunidad de ser mejor, de saber que el sol te lo regala Dios para calentar tu corazón y derretir el hielo, el optimismo te lo da el ciclo de las estaciones que siguen una ley constante que tiene que pasar, donde el hielo se derrite y surge nueva vida.

 ¡El optimismo lo da la esperanza! Esa esperanza en aquel que resucitó de la muerte para demostrarte que el amor no se acaba, pero que si se transforma, porque es precisamente esa, la verdadera fuente y energía que da verdadera vida. ¡El optimismo, es esa  gran conquista!

 Es muy fácil la conquista porque no se necesita un combate sanguinario y mortal, sino la batalla mas simple de todas, sencillamente, dirigir la mirada hacia el Amor recibido en un amanecer, en un perrito lamiéndote la cara, en una florecita pequeña abriéndose en tu jardín, y desear entonces entregarle una sonrisa a tu vecino, a tu hermano o a algún desconocido. ¡De esta manera correspondes a Dios con amor y generas una fuente de vida en ti, abriendo la puerta hacia un manantial abundante que quiere correr en tu corazón!

Con una rendija que se le abre a la ventana, entra toda la luz del sol, con una pequeña apertura del corazón entra la potente fuerza del amor de Dios, cuando no se ponen trancas de egoísmo, miedo u orgullo para resistirle. No  se necesita combatir al mal, sino mas bien generar el bien y así el mal no tendrá ningún poder. Jesús pudo darlo todo hasta la ultima gota de sangre amando con ternura y entregándose con alegría sabiendo que tenía la victoria sobre la muerte. San Pablo nos recuerda en Rom. 12,21 “ No te dejes vencer por el mal. Al contrario, vence al mal con el bien”.

 
      El amor es mi esperanza y quiero vivir en ella, aunque la mente torpe y con tendencias orgullosas me trate de convencer de lo contrario. Quiero escuchar el canto de las aves y cantar con ellas mi gratitud a la vida y la alegría de amar y esta actitud aleja de mi todo lo negativo, ahuyenta de mi al espíritu del mal y me llena del Espíritu de vida, de amor y de gozo. Recuerdo de un chiste que me enseñó mucho sobre el optimismo:

  Eran dos hijos uno agradecido y otro rebelde e inconforme. El padre justiciero, compro de regalo de navidad para el hijo agradecido una bicicleta, y para el malagradecido envolvió excremento de caballo en una caja y puso sus regalos en los zapatos de los hijos junto al árbol de navidad. El padre por error confundió los zapatos de sus hijos y al amanecer el hijo malagradecido recibió la bicicleta y dijo: “Yo no quería una bicicleta, me voy a caer y raspar las rodillas y no me gusta hacer ejercicio”. Mientras que el niño optimista y agradecido miro la caja maloliente, y se alegro inmensamente.  Pensó que su regalo era un caballo y salio corriendo a buscarlo afuera.

Este cuento me perturbó por mucho tiempo de niña, aunque a mi papá le daba mucha risa. Me hizo analizar el optimismo y el pesimismo desde una nueva perspectiva. El optimismo es hermoso y positivo siempre y cuando no se transforme en ilusión infantil sino que se centre en la verdad, y el pesimismo es necesario en nuestra mente a veces para mantener el sentido del realismo, aunque sin dejarlo crecer al grado de robarnos la esperanza. El P. B. Groecher, tiene una frase: “Hay que ser medianamente pesimista, porque el demasiado optimista está lleno de desilusiones, pero el medianamente pesimista siempre recibe todo como gratas sorpresas”.

 De aquí volvemos a la necesidad de anclar nuestra vida en la verdad que es Jesús, y actuar con discernimiento. Saber que todo lo puedo en Cristo Jesús que me fortalece y confiar que con lo poco que puedo dar, Dios puede hacer cosas inmensas, solo que no debo yo esperarlas sino dejarle los resultados a Dios. Mi optimismo esta, en saber que Dios hará maravillas, pero a mi quizá no me corresponde conocerlas porque van mas allá de mis planes. Lo que si me corresponde es buscar las fuentes de alegría y amor, alabarle y cantarle a Dios agradeciendo por todo y por todos. Y recordar el consejo de Sn Pablo en Fil 4,4. “Alégrense siempre en el Señor. Repito: ¡Alégrense! Que todos los conozcan a ustedes como personas bondadosas. El Señor está cerca. No se aflijan por nada, sino preséntenselo todo a Dios en oración; pídanle, y denle gracias también. Así Dios les dará su paz, que es más grande de lo que el hombre puede entender; y esta paz cuidará sus corazones y sus pensamientos por medio de Cristo Jesús

Bendiciones
 Ana María

EL NACIMIENTO

  


        En el día de navidad, nos gozamos con los detalles de amor de los regalos y el compartir con los demás. Los niños esperan esta fecha con ilusión, porque desean recibir aquello que anhelan. El mensaje es claro y muy cierto: ¡La navidad es el tiempo de recibir el regalo mas anhelado!

¿De qué se trata toda la historia de Navidad?, ¿Qué mensaje quiere Dios darnos a través de su Palabra? La imagen que tenemos del tradicional pesebre es muy lejana a la realidad del lugar donde nació Jesús; una cueva oscura, húmeda y maloliente donde se guardaban los animales para  resguardarlos del clima o de los ladrones en aquellos tiempos. La historia de los reyes magos parece un cuento para despertar la imaginación de los niños que completa la pintoresca escena del pesebre. La realidad es que el Evangelio no dice que la visita de los magos fuera enseguida de Navidad, ni que se llamaran Melchor, Gaspar y Baltasar, ni que fueran reyes, ni que fueran tres; esto es piedad popular, pero la historia contiene un profundo mensaje.

De los cuentos infantiles y tradiciones podemos extraer tremendas enseñanzas, Pinocho me enseño lo grave de mentir, los ratoncitos de Cenicienta me enseñaron el precioso valor del servicio y la amistad. Hansel & Gretel me enseñaron a desconfiar de lo atractivo y dulce. La historia de los Magos de Oriente nos revela la necesidad de buscar al Salvador, no importa la raza o nación. Dios se nos manifiesta (Epifanía), y nos guía hacia donde se encuentra el verdadero amor. El está oculto entre la paja humilde de una cueva oscura. Estos hombres de todo el mundo con sus diferentes creencias, pero en búsqueda de la verdad, salen al encuentro de esa luz, mas grande que la estrella, para ofrecerle sus regalos, y sus vidas en adoración. Desafiando el camino incierto, cruzando desiertos, valles y montañas, van con un objetivo claro: encontrar un tesoro mas grande de lo que antes consideraban valioso, el oro y los aceites. 


El gesto de entregar las ofrendas a los pies de aquella humilde criatura indefensa, nos revela el mensaje de esos sabios científicos de esa época: “Que busquemos al verdadero tesoro y dador de todos los tesoros del mundo, que vale la pena arriesgarse para salir a su encuentro y ofrecerle nuestros talentos”. Ellos adoraron al Mesías, del cual los reyes mas poderosos envidiarán su pobreza, los sabios desdeñaran su verdad y los infelices aborrecerán su sosiego.

 Para comprender los cuentos, es necesario hacerse como niño; transportarse a la escena y disponerse a disfrutar ese viaje de la imaginación. Nuestras navidades están llenas de eso, mucha ilusión de niños. Por eso quiero contarles este cuento que me ayuda a entender mejor la navidad:

Esta es la historia de un emperador japonés que  estaba fascinado con un pájaro que observaba desde su ventana. Quería poderlo contemplar todo el tiempo, por eso contrató al mejor pintor del reino para hacerle un cuadro del ave que tanto admiraba. El pintor le dijo que tardaría un largo tiempo en entregárselo.
El emperador desesperado después de un año fue a demandarle su cuadro. Cuando llegó, le dijo que se llevaría su obra como estuviera. El pintor sacó entonces una tela en blanco, y en menos de una hora le pintó el pájaro, completando una obra de arte hermosísima.
El emperador le preguntó porque, si él era capaz de pintar el cuadro en tan corto tiempo, se había demorado tanto en hacerlo. Entonces el artista le mostró todos los esbozos y dibujos que guardaba en un baúl lleno de su trabajo; alas, cabezas, patas del ave, esbozos del vuelo  de perfil, etc.
El tiempo que le había tomado perfeccionar su técnica e investigar al ave, le hicieron poder ser capaz de pintar con tal maestría esa pintura en menos de una hora.

  Esta simple historia, me recuerda lo que pasa en el vientre de la madre donde se va gestando la perfección de un ser humano. El bebé permanece oculto a nuestros ojos, tan solo podemos ver el crecimiento del vientre y a veces sentir su movimiento, aunque la tecnología moderna ahora nos permite visualizar imágenes de ultrasonido sorprendentes. Pero naturalmente no vemos el crecimiento del bebé, dando así lugar a la imaginación. Yo ni siquiera quise saber el sexo de mis hijas antes de que nacieran, la expectativa me hacía aún mas grande la sorpresa de tan inmenso regalo. Me acuerdo con cuanta alegría contaba los días; disfrutaba imaginar cada día su crecimiento,  y proveía a mi cuerpo con lo mejor que podía para permitirle a mi bebé crecer sano. ¡No podía pensar en otra cosa que no fuera su preciosa vida! Esas dos bebés se volvieron desde entonces hasta la fecha el centro de mi amor. El amor mas puro que conozco y que continua creciendo en mi corazón.

    De la misma manera nosotros nos vamos transformando durante la vida, perfeccionando diferentes aspectos de nuestra naturaleza, parte por parte, hasta completar la obra de arte que Dios quiere hacer de nosotros. El adviento es el tiempo de preparación para que finalmente lleguemos en la navidad a revelar la nueva criatura que somos. Así como el artista tomó ese año de práctica continua, y la madre esperó los nueve meses de gestación, nosotros vivimos esta tradición que nos va dirigiendo durante cuatro semanas de conversión, penitencia y reparación.

   El pintor hizo su parte; usó su talento para prepararse dibujando, y perfeccionando sus habilidades, la madre se prepara cuidando de si misma, instruyendose en la maternidad y comprando lo necesario para cuando el bebe nazca . Nosotros en el adviento vivimos la alegría de la espera, comprando generosamente regalos, perdonando y buscando caminos de reconciliación y paz, ofreciendo nuestros deseos de cambiar sacrificándonos por los demás.

  Nos queda confiar en ése don, ése regalo que Dios nos da este día para poder ser verdaderamente transformados: El regalo del nacimiento de Jesús en el pesebre de nuestro corazón.

El don del artista, es el talento recibido por gracia; la vida  del bebé es el regalo y don divino que solo Dios puede dar a esa madre y nuestra nueva vida en el Espíritu es el don recibido esta Navidad. Dios nos ha dicho que El puede hacer de nosotros una obra de arte, la réplica del modelo perfecto que es Jesús.

   Cada navidad celebramos haber recibido el regalo del hijo de Dios, que vino al mundo para salvarnos hace mas de 2000 años; pero en realidad, el sentido de la navidad debe ser hoy para nosotros un nuevo nacimiento, el de un bebé santo que quiere vivir dentro de la casa que es nuestro propio cuerpo.


    En la navidad, ese bebé entra en esas casas humildes que desean darle posada, entra en aquellos que desean  admirar la perfección de sus deditos, ojos , boca etc. Viene ese bebé para escuchar los latidos del corazón herido de tantos, para que con sus manitas suaves y tiernas ablande los corazones de piedra endurecidos por el orgullo.  Jesús quiere entrar para dar una vida nueva como regalo a todos;  a injustos, egoístas, avaros, envidiosos, a todos, pecadores y santos, para que con la abundancia de su amor penetre la luz a sus vidas y transforme al mundo. El nos quiere transformar a todos en pequeños niños inocentes dispuestos a crecer en una nueva vida de verdad, libertad y amor, llenos de su gracia  para poder ser fuentes de alegría y esperanza, y así podamos construir un reino de amor y paz en nuestro hogar, nuestra comunidad y  el mundo entero.

Recibamos a Jesús niño, para amarnos todos como hermanos, reconociéndonos engendrados por el mismo padre y madre que es Dios mismo. Lo único que necesitamos  es desear trabajar para poder lograr ser verdadera familia en su amor, todo lo demás el lo hará con su GRACIA. Recibamos esa gracia al acogerlo con amor esta preciosa NAVIDAD.  ¡Hoy comienza una nueva vida en Ti!

¡Feliz día para ti y todos los que amas!
Con Amor
Ana María