REFLEXION
Comenzamos este capitulo con el anuncio de un nuevo desafío: Miedosa
tiene que cruzar los Bosques del Peligro y la Tribulación. Apenas oyó el nombre
del lugar y perdió nuevamente su confianza, , comenzó a temblar y quejarse de
nuevo. En el capitulo anterior ella había bebido del Espíritu de Gracia y confortamiento,
se había sentido fortalecida después de haberse caído y lastimado sus rodillas;
ya había aprendido que quejarse y desanimarse, solo hacen el camino mas
difícil, sin embargo su naturaleza miedosa y débil la hace continuamente
olvidar la lección aprendida.
Miedosa
nos confirma una realidad
dolorosa: nuestra naturaleza pecadora y débil nunca nos abandonará, viviremos
con ella hasta el día que nos toque partir hacia la morada eterna, mientras
tanto lo mejor que podemos hacer es entrenarla para que sea contenida en una
manera que no se autodestruya, que no dañe a los demás y que con la gracia recibida de Dios
sea sostenida para que no actúe en sus instintos bajos.
Imaginemos cuanta paciencia nos tiene el Señor durante nuestras caídas,
si fue el mismo quien creo nuestra naturaleza. El mismo nos permite vivir en
esta lucha contra nuestros instintos hasta el ultimo momento de nuestra vida
terrena, es parte de su plan que
vivamos así, entonces, no nos desanimemos en el camino. ¡Dios nos sustenta con
su Espíritu!
Las emociones de Miedosa le recuerdan que es débil , su espíritu, por
otra parte le dice que ella es fuerte y su mente se confunde y cambia de parecer. La realidad es que todavía
no tiene unidad de mente, emociones y espíritu, y vive en esa lucha que la disocia
o divide. “Hago lo que no quiero y dejo de hacer lo que quiero porque llevo grabado
en mi cuerpo un aguijón”, nos recuerda San Pablo(2Cor 12,7) El aguijón de nuestra
naturaleza humana débil que nos hace caer constantemente.. Pero Dios nos hace renacer del agua y del Espiritu haciendo nuevas todas las cosas cuando estamos llenos de la gracia de su amor! Amor que todo lo sana, todo lo renueva y transforma, para que diga como San Pablo: YA NO SOY YO QUIEN VIVE, ES CRISTO QUIEN VIVE EN MI (GAL 2:20)
Por eso nos conforta
El Señor con su Palabra, confirmándonos en la confianza en su protección
amorosa, en su cuidado y amor por nosotros en el Salmo 23 y el Salmo 91:
El Señor es mi pastor;
nada me falta.
En verdes praderas me hace descansar,
a las aguas tranquilas me conduce,
me da nuevas fuerzas
y me lleva por caminos rectos,
haciendo honor a su nombre
Aunque pase por el más oscuro de los valles,
no temeré peligro alguno,
porque tú, Señor, estás conmigo;
tu vara y tu bastón me inspiran confianza.
Me has preparado un banquete
ante los ojos de mis enemigos;
has vertido perfume en mi cabeza,
y has llenado mi copa a rebosar.
Tu bondad y tu amor me acompañan
a lo largo de mis días,
y en tu casa, oh Señor, por siempre viviré.
El Señor es nuestro refugio
El que vive bajo la sombra protectora
del Altísimo y Todopoderoso,[
dice al Señor: "Tú eres mi refugio,
mi castillo, ¡mi Dios, en quien confío!"
Solo él puede librarte
de trampas ocultas y plagas mortales,
pues te cubrirá con sus alas
y bajo ellas estarás seguro.
¡Su fidelidad te protegerá como un escudo!
No tengas miedo a los peligros nocturnos,
ni a las flechas lanzadas de día,
ni a las plagas que llegan con la oscuridad,
ni a las que destruyen a pleno sol;
pues mil caerán muertos a tu izquierda
y diez mil a tu derecha,
pero a ti nada te pasará.
Solamente lo habrás de presenciar:
verás a los malvados recibir su merecido.
Ya que has hecho del Señor tu refugio
del Altísimo tu lugar de protección,
no te sobrevendrá ningún mal
ni la enfermedad llegará a tu casa;
pues él mandará que sus ángeles
te cuiden por dondequiera que vayas.
Te levantarán con sus manos
para que no tropieces con piedra alguna.
Podrás andar entre leones,
entre monstruos y serpientes.
"Yo lo pondré a salvo,
fuera del alcance de todos,
porque él me ama y me conoce.
Cuando me llame, le contestaré;
¡yo mismo estaré con él!
Lo libraré de la angustia
y lo colmaré de honores;
lo haré disfrutar de una larga vida:
¡lo haré gozar de mi salvación!"
¡Son
sus promesas! Porque el lo puede todo, recuerda Miedosa con estas palabras “
Porque Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se
arrepienta”.
ESFUERZATE Y NO TEMAS
Aquí el Pastor en el libro nos da una preciosa lección:
Nuestra imaginación nos traiciona, porque nuestra mente no es capaz de
comprender la sabiduría de Dios. Nuestra mente cae en la trampas del enemigo;
La MENTIRA y el MIEDO. Estas son las herramientas de Satanás para arrebatarnos
la confianza, es su trampa mortal con la que nos roba la alegría y nos derrumba en el abismo del
desanimo y la desesperanza. Que fácil resulta entonces enfrentar al enemigo con
las armas de la verdad que desvanece sus mentiras, el cinturón de la verdad con
el que somos ceñidos como parte de la vestimenta de un soldad o del ejercito de
Jesucristo. Tomemos en nuestra
mano el escudo de la fe que resiste las insidias del enemigo para que no nos
quebrante la desconfianza.
Para hacernos fuertes soldados San Pablo nos exhorta a ponernos la
armadura de Dios, te invito a hacer continuamente esta oración:
Me pongo
el cinturón de la VERDAD
Me revisto
con la JUSTICIA como coraza
Mis pies
los calzo con el apresto del EVANGELIO de la Paz
Tomo en mi
mano el escudo de la FE,
que ataja
los dardos incendiarios del enemigo
Me pongo
el casco de LA SALVACION
En mi otra
mano tomo la espada del Espíritu,
que es LA
PALABRA DE DIOS.
(Efesios
6,13-17)
¡Con
esta vestidura te mantendrás fuerte en la confianza de su protección!
Miedosa va
al encuentro de todos sus enemigos, como quien va a la guerra, pero ahora no va
indefensa, va revestida de una nueva confianza y decidida a esforzarse y
perseverar. Autocompasión, Resentimiento, Malicioso, Amargura y Orgullo, lanzaron
sus dardos, pero ella se defendió con su escudo y no los escucho; ahora esta convencida que sus mentiras la podrían
debilitar, y decide ignorarlas.
¡Aquí sucede algo sorprendente! Después de esta victoria, Miedosa encuentra
el placer por la aventura, por fin desafía al destino, y aunque todo parece una
adversidad, ella camina segura, lleva en su mano la espada de Su Palabra :
“ Bajo sus alas estarás segura”.
Mientras
tanto, Malicioso no se cansaba de lanzar sus ataques. En medio de la tormenta,
ya cansada de escucharle, Miedosa lanza un grito de guerra y junto con sus acompañantes, atacan a
pedradas a su enemigo. ¡POR FIN! ¡Miedosa esta decidida a vencer!
La provisión amorosa de Dios ya les tenia preparado un refugio segura
para resguardadles de la lluvia y de sus enemigos. ¡Que maravilloso es Dios, que
sustenta nuestros pasitos de confianza, y nos sorprende con la abundancia de su
Amor, proveyendo siempre de lo necesario. Nunca nos desampara, ni nos manda a luchar
solos, exige de nosotros solo una cosa: que confiemos porque El tiene todo bajo
control. No hay nada que temer. Que belleza alcanzar ese lugar de paz en
nuestro corazón, cuanta firmeza caminamos seguros en medio del a tormenta si
creemos en sus promesas.
Miedosa experimento una felicidad incomparable en esa cabaña de la
montana, está llena de gratitud y
el miedo se ha ido, por fin siente el gozo de ser acompañada por Pena y
contrariedad, ahora las acepta como amigas, disfruta de su compañía y comienza
a entender su lenguaje, el lenguaje del amor. ¡Gloria a Dios!
Bendiciones
Ana María