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Monday

PIES DE CIERVAS EN LOS LUGARES ALTOS. CAPITULO 18. Pies de Ciervas


                                                      REFLEXION
 LA CONFIANZA


       Hemos llegado al final de la jornada de Miedosa. Esta alegoría del libro nos lleva al misterio mas grande de la vida de Jesús, su resurrección. Miedosa ha pasado por la experiencia del sacrificio, muerte y ahora la nueva vida en el cielo. Esta es la invitación que nos hace Jesús al seguir su camino tomando cada uno nuestra cruz, hasta entrar en su gloria con la esperanza de la resurrección.  Pero mientras caminamos en la tierra comprendemos muy poco; Miedosa no entendía nada pero decidió confiar una y otra vez. Esta fue la clave para su salvación: la confianza y la perseverancia."Entonces Jesús les dijo:¡Qué faltos de comprensión son ustedes y qué lentos para creer todo lo que dijeron los profetas!¿Acaso no tenía que sufrir el Mesías estas cosas antes de ser glorificado?” (Lucas 24, 25-26).
En el capitulo anterior, Miedosa ya experimentaba el cielo, el perfecto estado de armonía, gozo y paz, con plena conciencia y absoluta actitud de alabanza, estaba centrada completamente en el Creador al admirar y agradecer la belleza que la rodeaba y el milagro de su propia transformación que ahora veía todo con nuevos ojos.

En este capitulo llegamos al tercer día, y al igual que en la resurrección de Jesús, ella se despierta al gozo pleno que invade todo su cuerpo. Su corazón percibe una VOZ que la invita al encuentro y sale en su búsqueda. Ha llegado el día de la verdad, donde se encontrará cara a cara con la Majestad Divina para contemplar su rostro sin deslumbrarse mas por la fuerza de su luz.

En el libro del Exodo 33,20; “Dios le dijo a Moisés: Pero te aclaro que no podrás ver mi rostro, porque ningún hombre podrá verme y seguir viviendo”. No podemos contemplar su rostro, así nos creó; la verdad nos enceguece en nuestra vida terrena porque es incomprensible racionalmente, la verdad nos asusta, intimida y a veces enoja. No tenemos capacidad de contemplar la grandeza de Dios, pero sabemos que llegará ese día en que podamos vernos tal cual somos y mirar sin temor la gloria de Dios con la conciencia. Llegará aquel día en que esperamos estar preparados para el encuentro y abrazarnos en el amor infinito de los brazos de Dios para fundirnos en El y nunca más apartarnos de su voluntad. 

Este cielo anhelado es el que ha alcanzado Miedosa y ahora solo le falta encontrarse con el dueño de su alma. La imaginamos corriendo y saltando con sus pies ágiles como de cierva, dando pasos seguros hacia la cima donde la guían aquellos pequeños ciervos. Su Pastor la espera sonriente y revestido de majestad y grandeza. Jesús la recibe dándole  un nuevo nombre: ¡GRACIA Y GLORIA!

Delante de Jesús la conciencia de Gracia y Gloria es aclarada en la verdad;  por fin puede comprender el misterio del AMOR; entiende que su amor egoísta debía de ser desarraigado, arrancado y quemado en el fuego, para no obstaculizar la acción del amor incondicional que ama sin esperar ser amado. Por fin entendió el porque Jesús lo había  sembrado en su corazón cuando ella acepto la espina con dolor y era porque el amor incondicional va acompañado de dolor y sacrificio. En este momento ella comprende finalmente el valor de su renuncia dolorosa en cada altar, y el porque cada pequeña piedrecita de sus ofrendas ahora es una joya preciosa. Poco a poco su conciencia se aclara e ilumina, y ella comprende que en cada paso de su recorrido había un sentido trascendente. Ahora puede dar gracias por no haber sucumbido ante la tentación y la prueba.

Gracia y Gloria se ha ganado esa corona que ahora hace resaltar su verdadera belleza. No puede existir cosa mas grande para nosotros los cristianos, que la hermosura de un hijo de Dios que se ha  hecho merecedor de la amistad con Dios, es decir, que alcanzó a vivir en santidad. Esta perfección cristiana se logra tan solo por haberle dicho SI a la voluntad divina a lo largo del camino.  Llegar al cielo es muy simple aunque no es fácil, tan solo basta decir que si a Dios, como hizo  María, con aceptación y gozo. ¡Y muy pocos entendemos este mensaje!

 Tenemos que convencernos de que en cada renuncia de nuestros deseos por amor a los demás, o en cada sacrificio y aceptación, vamos coleccionando joyas que nos adornarán de belleza delante de los ojos del Dios de Amor. Me encanta como Jesús mismo adorna de esas joyas a su pequeña amada Gracia y Gloria, mientras que ella va recordando con alegría todas esas pruebas de amor que Jesús le dio en el camino, cuando ella todavía caminaba vacilante.

Ir aprendiendo a vivir el amor incondicional y liberarnos de egoísmo, es el desafío de nuestra vida. Es necesario CONFIAR que no estamos solos y que nuestro guardián no duerme ni descansa, que siempre nos da señales en el camino para no perdernos, pero hay que perseverar en la fe.   ¡Que fácil escuchar la voz de Dios en el silencio de la oración o en el resonar del eco de la naturaleza creada que nos grita con su belleza y esplendor! ¡Que fácil sentir su abrazo cuando nos damos con generosidad, sinceridad y alegría a los demás! ¡Que fácil vivir el cielo aquí en la tierra cuando entramos en armonía con su voluntad que es amor! ¡Que necesario despertar nuestra conciencia a la verdad! “Pero cuando una persona se vuelve al Señor, el velo se le quita. Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.  Por eso, todos nosotros, ya sin el velo que nos cubría la cara, somos como un espejo que refleja la gloria del Señor, y vamos transformándonos en su imagen misma, porque cada vez tenemos más de su gloria, y esto por la acción del Señor, que es el Espíritu.”(2 Cor 3,16-18)

¿Y que paso con Pena y Congoja? No desaparecieron ni escaparon de su presencia, sino que se transformaron en su permanente compañía ahora como Gozo y Paz, eso que ella siempre había anhelado.

En resumen, concluimos que a pesar de que en el mundo nos invada el miedo y nos acompañe la pena y el sufrimiento,  si caminamos con confianza tras las huellas del Pastor, encontraremos la libertad. Y como recompensa a nuestra fidelidad, amor y perseverancia, alcanzaremos la plenitud, el gozo y la paz. ¡Que alegría!

Bendiciones

Ana María